Cómo calcular el punto de reorden y no quedarte sin mercancía

Cómo calcular el punto de reorden y no quedarte sin mercancía

El punto de reorden es la existencia a la que llega un producto y te indica que toca pedirle al proveedor, antes de quedarte en cero. Se calcula con la venta diaria promedio por los días que tarda en surtirte, más un inventario de seguridad para días de más venta o entrega tardía. Si vendes 12 piezas al día, tu proveedor tarda 4 días y guardas 60 de colchón, pides al llegar a 108.

Casi todos los negocios que visito compran de la misma forma: piden cuando ven el anaquel medio vacío o cuando pasa el proveedor. El resultado también se repite. Se acaba justo lo que más se vende y sobra lo que casi no sale. En esta guía te enseño a poner un número de aviso a cada producto con tres datos que ya tienes, a calcular el colchón sin fórmulas de estadística y a decidir cuánto pedir cuando llegas a ese número. Contenido verificado en septiembre de 2026.

¿Qué es el punto de reorden?

El punto de reorden es la cantidad mínima de un producto que te dice “pide ya”: cuando la existencia baja a ese número, haces el pedido para que la mercancía nueva llegue antes de que se termine la que tienes. También se le llama punto de pedido o punto de reposición; son el mismo concepto con distinto nombre.

Sirve para dejar de comprar a ciegas. Sin un número de aviso, cada pedido depende de la memoria de quien está en el mostrador ese día y de lo que el proveedor te ofrezca cuando llega. Con el número, la decisión deja de ser una corazonada: el refresco que más vendes tiene su punto, el foco que se mueve poco tiene el suyo, y cada uno se pide cuando le toca.

El efecto se nota en dos lados de la caja. Dejas de perder la venta del cliente que pidió algo y se fue con la competencia porque no lo tenías, y dejas de tener dinero parado en mercancía que compraste de más “por si acaso”.

El punto de reorden es una pieza dentro del control de inventario. Si todavía no llevas registro de entradas, salidas y existencias, empieza por entender qué es el control de inventario; sin ese registro, el número que calcules aquí no tiene contra qué compararse. Si ya lo llevas, lo que sigue es la fórmula.

¿Cómo se calcula el punto de reorden? Fórmula y ejemplo paso a paso

La fórmula es: punto de reorden = (venta diaria promedio × días de surtido) + inventario de seguridad. La primera parte cubre lo que vas a vender mientras esperas el pedido; la segunda te protege de los días en que vendes más o el proveedor se retrasa.

Vamos con un producto de mostrador, un refresco de 600 ml en una tienda de abarrotes. Revisé las ventas de las últimas seis semanas y estos son los datos:

  1. Venta diaria promedio: 12 piezas.
  2. Días de surtido: el proveedor tarda 4 días desde que le pides hasta que te entrega.
  3. Demanda durante el surtido: 12 × 4 = 48 piezas. Es lo que vas a vender mientras esperas.
  4. Inventario de seguridad: 60 piezas (en la siguiente sección te enseño de dónde sale).
  5. Punto de reorden: 48 + 60 = 108 piezas. Cuando te queden 108 refrescos, haces el pedido.

Conviene llevarlo en una tabla de trabajo, una fila por producto. Así se ve con tres productos de distinta salida:

Producto Venta diaria promedio Días de surtido Inventario de seguridad Punto de reorden
Refresco 600 ml 12 piezas 4 60 108
Aceite de 1 litro 5 piezas 3 13 28
Cinta de aislar 2 piezas 7 13 27

El dato que más se equivoca es la venta diaria promedio. No sale de la memoria ni de “más o menos vendo una caja a la semana”: sale del reporte de ventas por producto de las últimas cuatro a ocho semanas, dividiendo las piezas vendidas entre los días que abriste. Si hubo un día atípico (una fiesta en la colonia, un pedido grande de un solo cliente), sácalo del promedio o anótalo aparte. Para leer bien ese reporte hay una guía dedicada: cómo leer los reportes de venta de tu negocio.

Con la venta diaria y los días de surtido ya tienes la mitad del número. ¿Y los 60 del colchón, de dónde salen?

¿Cómo se calcula el inventario de seguridad?

El inventario de seguridad se calcula, sin estadística, con el método de máximos y promedios: (venta diaria máxima × días de surtido máximos) menos (venta diaria promedio × días de surtido promedio). Es la mercancía extra, también llamada stock de seguridad, que guardas para cubrir los días en que vendes más de lo normal o el proveedor tarda más de lo prometido.

Siguiendo con el refresco: en las últimas seis semanas, el día que más vendiste fueron 18 piezas, y la vez que más tardó el proveedor fueron 6 días. El peor escenario razonable es 18 × 6 = 108 piezas. El escenario normal, el que ya calculamos, es 12 × 4 = 48. La diferencia, 108 menos 48, da 60 piezas de inventario de seguridad.

Lo que te dice ese 60 es concreto: si te toca el día de más venta justo cuando el proveedor se retrasa, todavía alcanzas a llegar al pedido sin quedarte en cero.

Hay dos errores opuestos que veo seguido. El primero es poner el colchón en cero: el punto de reorden queda igual a la demanda durante el surtido, y cualquier día de más venta o cualquier retraso te deja con el anaquel vacío. El segundo es inflarlo “para estar tranquilo”: el dinero se queda parado en mercancía y, en productos que caducan o pasan de moda, se convierte en merma. El método de máximos y promedios evita los dos porque sale de tu propia historia de ventas, no de un porcentaje genérico.

Fíjate que la mitad del cálculo depende del proveedor. Por eso el siguiente paso es mirar cómo te surte cada uno.

¿Cómo influye el tiempo de surtido del proveedor en el punto de reorden?

El tiempo de surtido multiplica todo: si tu proveedor pasa de tardar 4 días a tardar 7, tu punto de reorden sube casi al doble aunque vendas lo mismo. Por eso conviene anotar cuánto tarda cada proveedor de verdad, pedido por pedido, en lugar de confiar en lo que prometió el vendedor.

En la práctica hay tres situaciones distintas y cada una se calcula un poco diferente.

El proveedor que tarda distinto cada vez. Es el caso del ejemplo: normalmente 4 días, a veces 6. La variación ya queda cubierta en el inventario de seguridad, porque el método de máximos usa los días de surtido más largos que registraste.

El proveedor de ruta que pasa un día fijo. Aquí no pides cuando quieres: pides cuando pasa. El punto de reorden se lee como “lo que tengo el día de la visita tiene que alcanzar hasta la siguiente visita, más el colchón”. Si el repartidor pasa cada martes y vendes 12 piezas al día, la existencia del martes debe cubrir 7 días (84 piezas) más el inventario de seguridad. Ese martes pides la diferencia entre ese objetivo y lo que tienes en el anaquel.

Dos proveedores para el mismo producto. Si uno te entrega en 2 días y otro en 5, en realidad tienes dos puntos de reorden distintos. Calcula el del proveedor que más usas y ten a mano el del otro para cuando te falle el primero.

Un detalle que se olvida al comparar la existencia contra el punto: la mercancía que ya pediste y viene en camino cuenta. Si te quedan 100 refrescos pero hay 96 por llegar mañana, no toca volver a pedir. Lo explico con más detalle en qué es el inventario en tránsito.

Con esto ya tienes el número de aviso. La siguiente duda suele ser cómo se relaciona con el mínimo y el máximo que te pide cualquier sistema.

¿Qué diferencia hay entre el punto de reorden y el inventario mínimo y máximo?

En la mayoría de los sistemas, el “mínimo” que cargas en cada producto es tu punto de reorden: el número al que el sistema te avisa que ya toca pedir. El máximo es otra cosa: es hasta dónde quieres llenar el anaquel cuando haces el pedido.

La confusión viene de que algunas personas llaman “mínimo” al inventario de seguridad, es decir, a la cantidad por debajo de la cual nunca deberías bajar. Las dos lecturas existen, así que antes de cargar el número revisa cómo lo usa tu sistema. Si el sistema te avisa al llegar al mínimo para que pidas, ahí va el punto de reorden (108 en el ejemplo), no el colchón (60). Si cargas el colchón, el aviso te llega cuando ya no hay tiempo de que el pedido llegue.

El máximo se calcula sumando al punto de reorden lo que vendes entre un pedido y el siguiente. Si pides cada 7 días, son 12 × 7 = 84 piezas, y el máximo queda en 108 + 84 = 192. En perecederos el máximo tiene un tope extra: no puede ser mayor a lo que alcanzas a vender antes de que caduque. Hay una guía dedicada a eso: cómo controlar las caducidades en tu negocio.

Si tienes más de una tienda, cada sucursal tiene su propio punto de reorden y su propio máximo, porque vende a su ritmo y a veces la surte un proveedor distinto. Un solo número para todas deja a una con exceso y a otra sin nada; lo explico en control de inventario en múltiples sucursales.

Con el punto y el máximo definidos, la pregunta práctica del día a día es cuántas piezas pedir.

¿Cuánto hay que pedir cuando un producto llega a su punto de reorden?

Pides la diferencia entre el máximo y lo que tienes, descontando lo que ya viene en camino, y lo redondeas a la presentación en que te vende el proveedor: cantidad a pedir = máximo menos existencia actual menos mercancía en tránsito.

En el ejemplo del refresco, llegas a 108 piezas y no hay nada en camino. El máximo es 192, así que te faltan 192 menos 108 = 84 piezas. El proveedor vende por caja de 24, y 84 entre 24 da 3.5 cajas. Redondeas a 4 cajas, 96 piezas. Si prefieres no pasarte del máximo, redondea hacia abajo a 3 cajas; en un producto que se vende todos los días, yo redondeo hacia arriba.

El punto de reorden bien calculado tiende a pedidos más chicos y más frecuentes. Si hoy haces un pedido enorme una vez al mes, lo más probable es que la mitad de ese pedido pase semanas en la bodega. Contra el faltante te protege el colchón bien calculado; el pedido inflado solo agrega mercancía parada.

Todo esto funciona mientras los datos de entrada sigan siendo ciertos. Y cambian más seguido de lo que parece.

¿Cada cuánto conviene recalcular el punto de reorden de tus productos?

Recalcula una vez al mes en los productos que más vendes, y en cualquier momento en que cambie la venta o el proveedor: un proveedor nuevo, un producto que empezó a salir más, un cambio de presentación. También antes de una temporada alta como el Buen Fin o diciembre, cuando la venta diaria normal ya no sirve de referencia y conviene calcular con las ventas de la misma temporada del año anterior.

No tienes que calcular todo el catálogo el primer día. Empieza por los veinte o treinta productos que más vendes y los que no puedes dejar de tener, porque ahí está la mayor parte de tus ventas. Para ordenarlos hay dos herramientas que cubro aparte: el análisis ABC de inventario y la rotación de inventario.

Hay una condición que pesa más que la fórmula: el punto de reorden solo sirve si la existencia que lo compara es real.

Si tu registro dice que hay 110 refrescos y en el anaquel hay 70, el aviso llega tarde o no llega. La diferencia casi siempre es merma (producto roto, caducado, robado o mal capturado) que nadie registró. Por eso el cálculo va acompañado de conteos cíclicos: contar cada semana una parte del inventario contra el registro, en lugar de un solo conteo al año. Si nunca lo has hecho, empieza con cómo hacer inventario físico en tu tienda, sigue con cómo controlar la merma y, para rastrear cada movimiento, lleva un kardex de inventario.

Esa condición es la que decide dónde conviene llevar el cálculo: en una hoja o dentro del sistema con el que vendes.

¿Calculo el punto de reorden en Excel o dejo que un sistema me avise?

Calcula el número en Excel y deja que el sistema con el que vendes te avise. La hoja de cálculo es buena para la fórmula; el aviso necesita que cada venta descuente la existencia en el momento, y eso una hoja no lo hace sola.

Una tabla como la de arriba se arma en una tarde en Excel o en una hoja en línea, con una columna por dato y una fórmula por fila. El problema llega después: para saber si el refresco ya llegó a 108, alguien tiene que capturar las ventas y comparar a mano contra el punto, todos los días. Es el “comparo ventas contra inventario a mano en Excel” que escucho en casi todas las tiendas que visito. Si quieres ver cuándo esa hoja ya no alcanza para el inventario completo, lo analizo en ¿inventario en Excel o en un sistema?.

Los sistemas que revisé para esta guía hacen cosas distintas con el número, y ninguno lo calcula por ti con el método de máximos y promedios:

Camino ¿Avisa al llegar al punto? ¿Arma la compra al proveedor? Qué operación resuelve
Hoja de Excel No, comparas a mano No Calcular el punto y el máximo de un catálogo corto que compra una sola persona
eleventa Sí, con mínimos configurados No lo documenta en su página de inventario Mostrador que quiere el aviso con un sistema de base local, sin depender de la señal
Loyverse Sí, aviso de existencia baja Sí, con órdenes de compra, solo en la suscripción de pago de inventario avanzado Quien ya cobra con Loyverse y quiere mandar el pedido desde el mismo lugar
Odoo Sí, con reglas de mínimo y máximo Sí, crea sola la solicitud de presupuesto al proveedor Quien quiere el reabastecimiento automático y tiene quién configure rutas y reglas por producto
Pulpos Sí, con cantidad mínima por producto y por sucursal No, el pedido lo armas tú Quien quiere que la venta, la compra al proveedor, el traspaso y la factura muevan la misma existencia

Excel tiene a su favor que ya lo tienes instalado y que puedes ajustar la fórmula como quieras. Su límite es que nunca te va a avisar: el número vive en la hoja y la venta vive en la caja.

eleventa permite configurar mínimos para avisarte qué productos necesitas resurtir, y como trabaja con base local, el aviso funciona aunque no haya internet. En su página de inventario no encontré una función que convierta ese aviso en un pedido al proveedor.

Loyverse sí permite crear y enviar órdenes de compra a proveedores y recibir la mercancía contra ellas. El límite está en su propio centro de ayuda: esa gestión de inventario avanzada está disponible solo en suscripciones de pago.

Odoo es el que gana en este criterio. Sus reglas de reabastecimiento usan un mínimo, un máximo y una cantidad múltiple (la caja del proveedor): cuando la existencia pronosticada cae por debajo del mínimo, el sistema crea solo la solicitud de presupuesto por la cantidad que falta para llegar al máximo. Es exactamente el cálculo de la sección anterior, hecho por el sistema. A cambio, hay que configurar la ruta de compra y la regla de cada producto, y ese trabajo inicial suele necesitar a alguien que conozca Odoo.

Pulpos resuelve la otra mitad del problema, la de que la existencia sea real. Permite definir una cantidad mínima por producto y por sucursal y avisa cuando toca reabastecer; esa existencia baja con cada venta de la caja, sube con cada compra que registras al proveedor (también desde su XML) y se mueve con cada traspaso entre sucursales. El reporte de ventas por producto te da las piezas vendidas por rango de fechas y sucursal, que es justo el dato de venta diaria que pide la fórmula. Y lo hace dentro del mismo sistema con el que facturas, vendes en línea y llevas las cuentas. Sus límites para este tema son dos: el mínimo lo calculas tú, porque en su centro de ayuda no encontré una función que sugiera cuánto pedir ni que arme la orden de compra al proveedor; y si se corta el internet, el punto de venta sigue cobrando pero no valida existencias hasta que vuelve la señal y sincroniza.

Mi recomendación, entonces, es concreta. Arma hoy la tabla de trabajo en una hoja con tus veinte productos que más vendes, calcula el punto de reorden y el máximo de cada uno con el método de esta guía y cárgalos como mínimo en el sistema con el que vendes. Si quieres que el sistema además arme el pedido, Odoo es el que lo hace mejor. Si lo que más te cuesta es que el número del sistema coincida con el anaquel, busca uno donde la venta, la compra y el traspaso muevan la misma existencia. Para revisar qué más debería traer ese sistema, tengo una guía de qué buscar en un sistema de inventario para no perder mercancía.

Preguntas frecuentes

¿El punto de reorden es lo mismo que el punto de pedido?

Sí, punto de reorden, punto de pedido y punto de reposición son el mismo concepto: la existencia a la que un producto debe llegar para que hagas el pedido al proveedor. Se calcula igual en los tres casos, con la venta diaria promedio por los días de surtido más un inventario de seguridad. El nombre cambia según el país o el sistema que uses, pero el número es el mismo.

¿Qué pasa si no tengo inventario de seguridad?

Sin inventario de seguridad, tu punto de reorden queda igual a lo que vendes mientras esperas el pedido, sin ningún margen. Funciona solo si cada día vendes exactamente el promedio y el proveedor nunca se retrasa. En cuanto tienes un día de más venta o una entrega tardía, te quedas sin mercancía antes de que llegue el pedido y pierdes las ventas de esos días.

¿Cómo calculo el punto de reorden si mi proveedor pasa un día fijo a la semana?

Con un proveedor de ruta, la existencia que tienes el día de su visita debe alcanzar hasta la siguiente visita más tu inventario de seguridad. Si pasa cada martes y vendes 12 piezas diarias, necesitas cubrir 7 días, es decir 84 piezas, más el colchón. Ese martes pides la diferencia entre ese objetivo y lo que tienes en el anaquel, redondeada a la caja del proveedor.

¿Tengo que calcular el punto de reorden de todos mis productos?

No, empieza por los productos que más vendes y por los que no puedes dejar de tener, porque ahí se concentra la mayor parte de tus ventas y de tus faltantes. Con veinte o treinta productos bien calculados ya notas la diferencia en el mostrador. El resto del catálogo puedes irlo sumando poco a poco, recalculando cada mes los que más se mueven.

¿Un sistema calcula solo el punto de reorden?

En la mayoría de los casos, no: el número lo calculas tú y el sistema te avisa cuando la existencia llega a ese mínimo, como hacen eleventa y Pulpos. Algunos van un paso más allá con el pedido, como Odoo, que con reglas de mínimo y máximo crea sola la solicitud de presupuesto al proveedor. Lo que casi ninguno hace es elegir por ti el inventario de seguridad.


Sigue leyendo

A

Sobre el autor

Alejandro Solís

Consultor con 15 años implementando sistemas de punto de venta, inventario y facturación electrónica en comercios mexicanos. Prueba los sistemas, habla con quienes los usan a diario y publica lo que encuentra.